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Lecturas de verano; Entrevista a Tariq Ali. 1968, “Queremos la fábrica”.

5 agosto 2009

Sin Permiso 08/06/08

Trascripción de la entrevista radiofónica realizada a Tariq Ali en Democracy Now! el 2 de junio.

tariq aliEl gobierno que vino después del de Gaulle, el de Pompidou, hizo de hecho muchas concesiones en cuestiones salariales, laborales, de mejora de las condiciones en las universidades. Para prevenir una revolución, accedieron a un importante acuerdo con las reclamaciones de los obreros. Los burócratas de los sindicatos fueron a las fábricas y dijeron a los obreros: “Tíos, hemos conseguido un incremento de nuestro salario del 25%”. – “A la mierda.” – “¡Pero bueno! Entonces, ¿qué es lo queréis?” – “Queremos la fábrica.”

JUAN GONZÁLEZ: Nos ocupamos ahora de la última entrega de nuestra serie “1968: cuarenta años después”. Para hablar del legado del 68 tenemos hoy con nosotros al activista político, historiador y novelista Tariq Alí. En los años sesenta, cuando la guerra de Vietnam alcanzó su máxima violencia, Tariq Alí se ganó a pulso una reputación nacional en debates públicos con personajes como Henry Kissinger o el entonces ministro de asuntos exteriores británico Michael Stewart. Se manifestó contra la guerra de Vietnam, encabezó la memorable marcha a la embajada estadounidense en Londres en 1968 y editó el periódico revolucionario Black Dwarf, donde hizo amistad con personajes tan influyentes como Stokely Carmichael, Malcolm X, John Lennon y Yoko Ono.

Cuarenta años después Tariq Alí continúa su lucha contra la política exterior estadounidense. Ha escrito más de una docena de libros sobre política e historia mundial, cinco novelas y varios guiones tanto para teatro como para el cine. Actualmente es uno de los editores de New Left Review. Su libro de memorias se titula Años de lucha callejera: una autobiografía de los sesenta.

Tariq Alí, bienvenido a Democracy Now!

TARIQ ALÍ: Es un placer estar aquí.

JUAN GONZÁLEZ: Muchas cosas ocurrieron en 1968, y usted obviamente ha tenido tiempo de reflexionar sobre todas ellas. Háblenos en primer lugar sobre qué ocurría en Inglaterra en la época en que participó en los movimientos sociales que se desarrollaron en aquel entonces.

TARIQ ALÍ: En el Reino Unido lo que teníamos en los sesenta, en los últimos sesenta, era un gobierno laborista. Este gobierno laborista, a pesar de todas sus promesas, decidió dar su apoyo a la política exterior estadounidense, cuando la guerra de Vietnam alcanzaba su cénit. El gobierno, para nuestro enfado, decidió apoyar la guerra en Vietnam. Así que una oleada de descontento se extendió entre quienes apoyaban a los laboristas, que decían que no, que no se trataba de eso. Fue entonces cuando montamos la Campaña de Solidaridad con Vietnam, aunque en su descargo hay que decir, Juan, que viéndolo hoy, aquel gobierno laborista se resistió con empeño a la presión norteamericana para que enviara sus tropas a Vietnam. Lo respaldaba verbalmente, pero ni el Reino Unido ni ningún otro estado europeo envió tropas a Vietnam, a diferencia de lo que ocurre hoy con Irak. Así que, a pesar de que la apoyaron, fue muy diferente a lo que ahora vemos. Y la embajada de Estados Unidos-

JUAN GONZÁLEZ: -las únicas tropas que enviaron otros países fueron, creo, Corea del Sur, Austrialia, algunos de-

TARIQ ALÍ: Corea del Sur y Australia siempre estuvieron ahí. Pero ningún país europeo envió sus tropas a combatir en Vietnam. Resulta muy interesante cuando vuelves a pensar en ello. Nos encontrábamos en el punto álgido de la Guerra Fría. Podrían haberlo hecho, pero no lo hicieron.

Así pues, fue creciendo un gran movimiento, que reclamaba la disociación con la guerra en Vietnam y la retirada del apoyo político británico. Un movimiento que fue cada vez mayor, apoyado por políticos destacados de la época en el Reino Unido que no formaban parte del gobierno. Tuvimos muchos parlamentarios laboristas que se oponían a la guerra, cantantes de rock que venían a las manifestaciones, Mick Jagger escribió Street Fighting Man, muchísima otra gente participó en ello. El hecho de que el Reino Unido fuese el aliado más próximo a los EE.UU. en Europa lo convirtió finalmente en un problema.

Recuerdo al senador Eugene McCarthy, el candidato demócrata pacifista, declarar en público: “¿Qué es lo que está haciendo nuestro país, cuando nuestra embajada en la capital que no es más amistosa de Europa se encuentra bajo asedio permanente?” Esto nos animó muchísimo, porque significaba que lo que hacíamos tenía un impacto.

JUAN GONZÁLEZ: ¿Y la protesta en la embajada estadounidense en la que participaste?

TARIQ ALÍ: Bueno, esto ocurrió tras la ofensiva del Tet en Vietnam, cuando los vietnamitas tomaron la embajada estadounidense en Saigón por un espacio de tiempo puramente simbólico. Luego los mataron a todos. Supongo que podría llamarse, empleando un lenguaje actual, un ataque suicida.

Nosotros nos preguntábamos: ¿qué podemos hacer para mostrar nuestra solidaridad con los vietnamitas? ¿No podríamos sencillamente capturar la embajada por algún tiempo, izar la bandera vietnamita y después retirarnos dejándola ondear en lo más alto? En octubre de 1967 estuvimos muy cerca de conseguirlo. Nos sorprendió tanto a nosotros como al personal de la embajada. Así que pensamos que en marzo del 68 lo lograríamos. Pero en esta ocasión todo el mundo estaba preparado, y la policía, la policía montada, cargó contra nosotros y nos impidió acercarnos a la embajada, así que se produjo un enfrentamiento. Entonces dijo Mick Jagger: “Bueno, lo que ahora tenemos que hacer es obvio: hemos de tener nuestra propia caballería. ¿Por qué no entrenamos nuestra gente para que luche a caballo contra la policía montada?” Pasamos de esta propuesta.

Los enfrentamientos en Grosvenor Square fueron lo que realmente sorprendió al país, porque el país no estaba preparado para ello. Pero le mostró la magnitud del malestar. Y entonces, unos pocos meses después, Francia explotó en mayo-junio, con diez millones de obreros en huelga, lo cual obligó a toda la clase política a enfocar la lucha en algo completamente diferente, algo que había empezado como un movimiento contra la guerra se estaba convirtiendo en aquellos momentos en un movimiento social de raíces mucho más profundas.

JULIAN GONZÁLEZ: Y la convulsión francesa, por supuesto, no empezó realmente en París, como mencionas en un artículo que recientemente has escrito para The Guardian. Empezó en una pequeña universidad en las afueras de París, y empezó en marzo, ¿verdad? Podrías explicarnos-

TARIQ ALÍ: Empezó en marzo en-

JUAN GONZÁLEZ: -para muchos de nuestros oyentes y espectadores más jóvenes, hay algo de esa historia, de ese sensacional movimiento, que… ¿cómo unos cuantos estudiantes terminaron liderando un movimiento que paralizó a toda la nación?

TARIQ ALÍ: Es algo verdaderamente increíble cuando te detienes a pensarlo. El 22 de marzo, en un campus universitario en Nanterre, en las afueras de París, los estudiantes salen para protestar contra las restricciones, contra las malas condiciones de alojamiento, y el gobierno reacciona exageradamente, golpeándolos. Crean el comité 22 de Marzo, que llamó a manifestarse en el corazón del Barrio Latino, y el barrio explotó la noche del 10 de mayo.

mayo28Dos meses después, la campaña estalló con enfrentamientos masivos. Y, sabes, los franceses tienen la mágica capacidad de construir barricadas. Históricamente, desde el siglo XVIII en adelante, han sido muy buenos levantando barricadas. Es algo casi genético. De ese modo levantaron las barricadas en mayo, con el país completamente dividido.

A los estudiantes se unieron los obreros. Hubo huelgas en las fábricas. Y pronto, a comienzos de junio, tuvimos a diez millones de obreros en huelga, muchos de ellos ocupando la sociedad y queriendo dirigir la sociedad. Y tuvimos a Jean-Paul Sartre, el gran filósofo francés, felicitando a los estudiantes y a los obreros y diciendo, “tienes que poner imaginación en las bases del poder.” Así que cuando el levantamiento francés transformó el sentir en toda Europa, sin ninguna duda, la gente se asustó.

JUAN GONZÁLEZ: ¿Y cómo construyeron los estudiantes ese tipo de alianza con el movimiento obrero? ¿Cómo se extendió más allá de los estudiantes hacia el movimiento obrero?

TARIQ ALÍ: Pienso que cuando los obreros vieron a los estudiantes luchar en las barricadas, les sirvió de ejemplo. Como los estudiantes con lo que habían visto de la lucha de los vietnamitas en Saigón: había que seguirlos. Por eso cuando el Barrio Latino en el corazón de París estuvo bajo el control de los estudiantes fue bautizado como el Barrio del Heroico Vietnam. Y cuando los obreros vieron a los estudiantes luchando en las barricadas se dijeron, “Eh, espera un minuto. Esos chavales están conquistando el estado. Nosotros sufrimos mucho más que ellos.” Y poco a poco delegaciones de jóvenes obreros empezaron a llegar de las fábricas de automóviles y de otras fábricas para unirse a los estudiantes. Hay una anécdota que me parece muy divertida, cuando llegaron los obreros de la construcción, vieron lo que los estudiantes habían hecho y de repente dijeron: “Esperad. Podemos enseñaros a construir mejores barricadas”, e inmediatamente se construyeron más y mejores barricadas. Este efecto ejemplar se trasladó luego a las fábricas, a los líderes sindicales, los cuales eran, todos ellos sin excepción, comunistas, los cuales se vieron sobrepasados por todo esto hasta que al final no pudieron controlar a los obreros y éstos ocuparon las fábricas.

JUAN GONZÁLEZ: ¿Y qué impacto tuvo aquel movimiento en las condiciones sociales de la gente en Francia (porque obviamente Charles de Gaulle, el héroe de la Segunda Guerra Mundial, era el presidente del país por la época) y en el gobierno? ¿Qué tipos de reformas surgieron de aquello?

TARIQ ALÍ: Al gobierno le entró pánico. Cuando Charles de Gaulle, en un raro arranque de ira, pues por lo común era muy altivo, descubrió lo que estaba ocurriendo en su país, dijo que se trataba de “Chie-en-lit” -“mierda en la cama”-. Entonces los estudiantes crearon un cartel con una imagen de de Gaulle y el texto “No, tú eres chie-en-lit” que se pegó por todas las calles de París. Pero a de Gaulle le entró pánico. Durante la huelga general en Francia le entró pánico.

Viajó secretamente para dirigirse a las tropas francesas estacionadas en Baden-Baden, en Alemania, y les preguntó, “Si París cae, ¿me ayudaréis a reconquistarla?”. Y el ejército, su general, dijo, “Lo haremos después de que liberes a los generales involucrados en el golpe de estado en Argelia”, unos generales de extrema derecha. Y de Gaulle hizo el trato. Nunca llegó a cumplirlo, gracias a Dios, porque entonces se hubiera producido en enorme baño de sangre. No llegó a hacerlo, pero todo aquello demuestra hasta qué punto estaba asustado.

Y tenías también a aquellos periodistas franceses que viajaban por Europa y a los que se preguntaba: “¿Cree que la enfermedad se contagiará? ¿Es muy seria?”, porque los gobernantes de toda Europa occidental se pusieron nerviosos.

JUAN GONZÁLEZ: Volviendo a Francia, ¿qué tipo de impacto hubo en la sociedad francesa, en cuanto a las condiciones de los obreros y de los estudiantes después de aquellos hechos?

mayo3TARIQ ALÍ: Bueno, el impacto se tradujo en importantes reformas. ¿Sabes?, el gobierno que vino después del de Gaulle, el de Pompidou, hizo de hecho muchas concesiones en cuestiones salariales, laborales, de mejora de las condiciones en las universidades. Para prevenir una revolución, accedieron a un importante acuerdo con las reclamaciones de los obreros. Los burócratas de los sindicatos fueron a las fábricas y dijeron a los obreros: “Tíos, hemos conseguido un incremento de nuestro salario del 25%”. “A la mierda.” – “¡Pero bueno! Entonces, ¿qué es lo queréis?” – “Queremos la fábrica.”

JUAN GONZÁLEZ: De lo que mucha gente no se da cuenta, creo yo, es que, en los últimos cuarenta años, las clases dominantes en Francia han estado intentando echar marcha atrás a todas las reformas que se consiguieron entonces por un corto período de tiempo, siendo su clase obrera considerada la más consentida por los capitalistas europeos, por lo menos en condiciones generales.

TARIQ ALÍ: Lo es. Y el actual presidente, Nicolas Sarkozy, llegó al poder diciendo: “Mi victoria muestra la muerte del mayo del 68 y de su legado en Francia, que destruiré para siempre.” Bueno, lo que está ocurriendo es justamente lo contrario. Su valoración por los franceses, un año después de su victoria electoral, está por los suelos. Es un presidente que no gusta, más impopular incluso que Chirac. Mientras hablamos aquí, en Francia están teniendo lugar huelgas en el sector público.

JUAN GONZÁLEZ: Me gustaría pasar a hablar de Checoslovaquia, también en 1968. Lo que ocurrió en Francia tuvo tanto impacto como lo que ocurrió en Checoslovaquia con su confrontación con la Unión Soviética.

TARIQ ALÍ: Sabes, Juan, siempre me pareció que, en cierto modo, lo que ocurrió en Checoslovaquia supuso un aliento de esperanza, porque allí hubo una facción reformista dentro del Partido Comunista Checo tratando de convertir Checoslovaquia en una democracia socialista. Dubcek, el líder de los reformistas, declaró querer “un socialismo de rostro humano”.

Y aquel socialismo de rostro humano llevó a las más apasionantes discusiones en la prensa y la televisión checas, que se convirtieron en las más libres de Europa, y ello siendo de propiedad estatal. Los periodistas tomaron el control de su trabajo, y la prensa y la televisión se transformaron. Los prisioneros políticos pudieron enfrentarse a sus carceleros en el prime-time televisivo y preguntarles “¿Por qué nos torturáis? ¿Por qué dijistéis esto y aquello?”. El país entero estaba politizado.

Y entonces, temerosos de que esta enfermedad particular se extendiera hacia Rusia y Europa oriental -y se daban todas las condiciones para que así fuera-, los rusos enviaron los tanques. Y la respuesta de la OTAN no fue crítica, si miramos que-

JUAN GONZÁLEZ: Y enviaron los tanques alrededor de… ¿en qué mes?

TARIQ ALÍ: Agosto.

JUAN GONZÁLEZ: Agosto.

TARIQ ALÍ: Fue el 21 de agosto de 1968. Los rusos y las potencias del Pacto de Varsovia enviaron los tanques para aplastar el experimento checo. Con ello, y sin saberlo, firmaron su propia sentencia de muerte, porque, interesantemente, cuando a gente como Aleksander Solzhenitsyn, el premio Nobel que escribió sus famosos libros sobre el gulag, se le preguntó cuándo había perdido completamente la esperanza en su propio país y en su capacidad para reformarse desde el propio interior, Solzhenitsyn contestó: “el 21 de agosto de 1968. Cuando detuvieron a los checos por lo que querían hacer, transformar el sistema, supe entonces que era el fin, y perdí la fe en este régimen.” Es interesante.

Pero la respuesta de occidente fue muy tibia, porque tampoco estaban muy contentos con el socialismo de rostro humano. Quién sabe qué hubiera ocurrido si hubieran ganado los checos. La historia de Europa hubiera podido ser muy diferente, porque en ella nunca existió un gobierno socialista que fuera democrático. Y aquí hubo la posibilidad de encontrar ambas cosas, lo que sin duda habría dado una forma muy diferente a Europa y al mundo.

JUAN GONZÁLEZ: Estamos hablando con Tariq Alí, activista político, novelista e historiador. Sus memorias se titulan Años de lucha callejera: una autobiografía de los sesenta. Volvemos en un minuto. Permanezcan en sintonía.

[pausa] Mañana más…

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