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Elecciones en Uruguay; allí La Izquierda forma un Frente Amplio

24 octubre 2009

 Mañana son las elecciones generales en Uruguay, donde la Izquierda está en el Poder y consiguiendo innumerables avances en igualdad y justicia social. Para mañana todos los sondeos dan una gran resultado al El Frente Amplio, que es donde están entre otros nuestros camaradas del Partido Comunista de Uruguay. Para saber un poco más de lo que se cuece en el cono sur, ponemos un vídeo en el que se refleja la realidad social y un artículo que habla del plebiscito sobre la Ley deCaducidad -muy interesantes merecen la pena los dos- . Especialmente dedicado al camarada Alexandrovich Pasternak, salud y suerte.

 

LAS TRES VICTORIAS DE LA GENTE

El 25 de octubre los uruguayos tenemos que tomar tres decisiones con las que nos jugamos buena parte de nuestro destino. No solo está por delante la oportunidad de un nuevo triunfo del Frente Amplio en primera vuelta, también tenemos el desafío de los dos plebiscitos, que representan decisiones fundamentales para el futuro de nuestra democracia.

No prestar atención o preocuparse solamente por el perfil o el resultado electoral de tal o cual lista del Frente Amplio, no asignarle la prioridad que les corresponde, sin no aquilatar el enorme valor democrático de ambas instancias, representaría una grave equivocación, imperdonable, de la que nos arrepentiríamos a muy corto plazo.

Votar la papeleta rosada, es votar por SI a la anulación de la Ley de Caducidad. Es expresar una demostración, un gesto ciudadano indispensable contra la impunidad. Es ponernos al día con una deuda que tenemos con nosotros mismos como país, como comunidad. Significa eliminar, borrar de nuestro ordenamiento jurídico una ley que sólo expresa injusticia e impunidad, que representa un lastre autoritario y un anti-valor en el marco de nuestra democracia. Es un voto a favor de la verdad, de la justicia, de la igualdad de derechos y de la libertad.

Votar por SI para anular la ley de caducidad es una reafirmación democrática, la reafirmación de los valores que dignifican la vida ciudadana, es la mejor forma de decir todos juntos “nunca más al terrorismo de Estado, nunca más dictadura”.

La lucha contra la impunidad le pertenece a nuestra democracia, le pertenece a nuestra sociedad y la hemos llevado adelante en todo momento y en diversas dimensiones. Y lo hemos hecho como nunca antes nadie lo hizo, desde nuestro gobierno. Con la búsqueda y el hallazgo de restos de ciudadanos desaparecidos, investigando, tratando de obtener la mayor información para ponerla a disposición de las víctimas, de los familiares de las víctimas y de toda la ciudadanía.

Pero el capitulo más importante ha sido el allanar el camino de la justicia. Aquellos casos que fueron remitidos en consulta a nuestro Poder Ejecutivo recibieron todos la misma respuesta, se les consideró fuera de la Ley de Caducidad y gracias a ello fue posible detener y procesar a algunos militares y policías responsables de graves violaciones a los derechos humanos. Pero mientras se mantenga la Ley de Caducidad, muchos otros casos no podrán ser aclarados y seguirá habiendo impunidad en nuestro país.

El dolor y la muerte son irreparables. La verdad y la justicia construyen presente, cimentando el porvenir. Votar el 25 de octubre contra la impunidad es apostar a nosotros mismos, recuperando nuestra dignidad y el orgullo de superarnos como sociedad. Es una gran apuesta al futuro para que las nuevas generaciones puedan vivir en libertad, sin la carga de un pasado de impunidad, sin el peso vergonzoso de una ley que consagra la injusticia.

En el otro plebiscito, votar la papeleta blanca es votar por SI para garantizar el derecho al voto de los ciudadanos uruguayos que residen en el exterior. Representa una decisión coherente con una visión moderna e inclusiva de nuestra democracia, que busca ampliar y garantizar el ejercicio de un derecho fundamental, como lo es el voto, a todos los ciudadanos. El mismo derecho que ya han consagrado y que ejercitan los ciudadanos de una enorme cantidad de países en el mundo y los de nuestra propia región, como México, Chile, Argentina, Brasil, entre otros.

Porque Uruguay es más que un territorio, es la vida de una comunidad y, por tanto, no puede restringirse el ejercicio de los derechos sólo a aquellos ciudadanos que viven dentro de nuestras fronteras. Somos un país de cuatro millones de uruguayas y uruguayos, el Uruguay es su gente y residir en el exterior no puede significar el recorte de la ciudadanía de nuestros compatriotas.

Hacer posible el ejercicio del derecho al voto para los uruguayos que están en el exterior es el primer paso para recuperar su participación e integrarlos al sistema de decisiones de nuestra democracia. Es un paso imprescindible, también, para garantizar la igualdad de derechos entre los electores.

Pues hoy ejercen libremente su derecho al voto aquellos uruguayos que residiendo en el exterior poseen las posibilidades materiales para viajar a su país y estar presentes en su circuito el día de la elección. Mientras tanto, la enorme mayoría, aquellos que no cuentas con las condiciones para viajar y hacerse presentes, no pueden ejercer su derecho. Ese derecho al voto lo tienen, pues, los uruguayos que, estando en el exterior, vienen a votar al Uruguay, pero para ello tiene que tener tiempo, salud y, sobre todo, recursos.

Es por ello que nosotros queremos que este derecho pueda ser ejercido plenamente por todos los uruguayos, estén donde estén, tengan los recursos que tengan.

Y la otra victoria para nuestra gente es el triunfo del Frente Amplio, en primera vuelta. Y esta lucha de darle oportunidades a los hijos de esta tierra, se encuentren donde se encuentren, es fundamental a la hora de generar una participación ciudadana superior y permitir elegir al presidente a todos los ciudadanos de este país, mas allá de donde residan.

Ninguno de estos dos triunfos de plebiscito serían completos si no le agregáramos la victoria de la izquierda en primera vuelta. No se trata simplemente de ganar una elección nacional, de ganar por ganar, de ganar para que no gane la derecha. Bien lejos de nosotros está el convertir esto en un evento deportivo, de afirmar la continuidad en el gobierno, del único proyecto de cambios capaces de generar la modernización y el desarrollo de nuestro país. Se trata de asegurar el curso y la profundización de las reformas implementadas por el gobierno de Tabaré Vázquez, con nuevos objetivos y desafíos para el Uruguay del futuro, para la construcción progresiva de un Uruguay integrado, más próspero. De lo que se trata es de ganar para que se consolide el proyecto igualitarista de izquierda. Eso es lo que está en juego, dos proyectos. Uno el de izquierda, solidario, igualitarista y equitativo; el otro el de derecha, individualista y conservador.

Una nueva victoria del Frente Amplio en primera vuelta constituye un gran paso adelante para romper definitivamente con el pasado de crisis y mediocridad que soportamos durante tanto tiempo y para consolidar el camino del Uruguay pujante, emprendedor, en crecimiento, el de los últimos cinco años. Y sería un golpe demoledor para las aspiraciones de “volver atrás” que proclama la fórmula Lacalle ­ Bordaberry, la mejor expresión de la derecha y el conservadurismo, la mejor fórmula para regresar al pasado y al fracaso, al Uruguay del estancamiento y la mediocridad.

Sería demoledor para esa visón individualista que la derecha tiene de la sociedad. Efectivamente, el triunfo de la izquierda en primera vuelta deja al descubierto las debilidades políticas de los partidos tradicionales, tendrán que renovarse mucho para presentarse nuevamente, con chances en el futuro, ante la sociedad uruguaya . A la vez, el triunfo de la izquierda va a poder consolidar todos los logros del gobierno de Tabaré Vázquez, profundizar todas las reformas que hemos hecho, implementar los cambios y propuestas para esta segunda etapa que han sido aprobados en el V Congreso del Frente Amplio, Cro. Zelmar Michelini.

Pero, por sobre todas las cosas, porque un nuevo gobierno del Frente Amplio le vuelve a dar un golpe mortal al clientelismo político que blancos y colorados desarrollaron en el país y que tanta pobreza trajeron. Ese país del pasado, con esas prácticas y esa forma de hacer política debe quedar sepultado para siempre.

Vamos por nuestras tres victorias, tres victorias para el Uruguay y su gente, vamos a lograrlo, todos juntos, todas el 25 de octubre. Son tres victorias en un mismo acto y en un mismo momento. Son tres victorias por la libertad y la justicia, por el futuro. Son tres victorias históricas y ninguna puede quedar por el camino.

Rafael Michelini es senador de la República del Uruguat por la coalición de izquierda Nuevo Espacio FA.

La República, Montevideo, 17 octubre 2009 

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