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“Cuando el gobierno habla de diálogo lo que pretende es recortar los derechos de los trabajadores”

25 junio 2010

Entrevista con George Pontikos, responsable de Relaciones Exteriores del PAME de Grecia.

Escrito por Luis Miguel Busto Mauleónn en veinticuatrosiete.org

El estado griego ha sido, en este primer semestre del año 2010, el laboratorio donde el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial han ensayado las medidas de fuerza contra la clase trabajadora europea. Su aplicación se ha extendido al resto de los llamados peyorativamente países PIIGS (Portugal, Irlanda, Italia, Grecia, España) aunque esas medidas que a principios de la década llevaron a la ruina a los países de Latinoamérica, también se han extendido a países como Alemania, Reino Unido o Francia.

Al ser el pueblo griego el primer golpeado por la crisis del sistema capitalista, también ha sido el pueblo griego el primero en levantarse y responder. Cinco huelgas generales, multitud de manifestaciones por todo el país, miles de participantes… han sido la respuesta a los recortes impuestos desde el gobierno socialdemócrata de Papandreou. Un gobierno que ascendió al poder el pasado otoño ante la incapacidad de la derecha para hacer frente a la crisis económica y que es quien ha tomado las medidas más severas contra la clase trabajadora en muchos años.

Y encabezando a gran parte del movimiento obrero una central sindical, el PAME. Uno de sus delegados ha iniciado durante el mes de junio una gira para explicar cuál es la situación de la clase trabajadora en Grecia. George Pontikos, responsable de Relaciones Exteriores, viajó a Barcelona, Zaragoza, Madrid y Valladolid y aprovechamos para entrevistarle e intentar comprender un poco mejor qué está sucediendo en el país heleno.

¿Qué está sucediendo en estos momentos en Grecia tras la aplicación de los planes del FMI y del BM?

En Grecia lo que está sucediendo es que pretenden que la crisis del sistema capitalista sea pagada por los trabajadores. Pero no es solo en Grecia, Grecia es el principio.

¿Cuáles han sido los recortes aplicados?

Hasta ahora el gobierno ha decidido recortar el salario de los funcionarios, de tal manera que las pagas extraordinarias de verano y Navidad se han reducido hasta 800 y 400 euros respectivamente. A ello hay que sumar el recorte de salarios complementarios, un sistema fiscal mas injusto, el abaratamiento del despido o la subida del IVA y otros impuestos indirectos o la elevación de la edad legal de jubilación.

El gobierno ha anunciado nuevos planes de ajuste…

Grecia está permanentemente supervisada por el FMI y cada tres meses elabora un informe sobre los planes de ajuste. Lo que quiere decir que cada tres meses es previsible que el gobierno aplique más ajustes. Para el mes de julio esperamos una modificación del régimen de la Seguridad Social y la congelación de los salarios de los trabajadores para los próximos años.

¿Afecta por igual a la empresa privada como a la pública?

Sí, la patronal ya ha manifestado su intención de no subir los salarios y de negociar una reforma laboral para ir destruyendo las negociaciones colectivas sustituyéndolas por contratos personales con despidos más baratos.

¿En qué otras áreas se han producido recortes?

Se va a privatizar gran parte de los servicios públicos que todavía no lo habían hecho como las Telecomunicaciones, donde el estado todavía poseía el 49% del accionariado, los puertos, los 30 aeropuertos regionales, el servicio de aguas, de la Energía o de Correos. Por ejemplo, en el sector de la Electricidad, gran parte del 55% que tenía el Estado se va a vender a empresas privadas.

¿Cuál ha sido la respuesta de la clase trabajadora griega ante esta ofensiva contra sus intereses?

Todos lo conocéis, cinco huelgas generales en los últimos meses, manifestaciones multitudinarias en todas las ciudades griegas, protestas de todo tipo en todos los sectores económicos. Y hemos convocado una nueva huelga general para el 17 de septiembre de la que esperamos una respuesta mayoritaria de los trabajadores.

Nos has explicado las medidas de recorte y la respuesta de los trabajadores. Pero, ¿cuál es la situación del movimiento sindical en Grecia?

En estos momentos, el PAME, cuenta con 700.000 afiliados de un total de 3 millones de trabajadores y ha basado su ascenso en la organización de los trabajadores en los centros de trabajo. Pero nuestra labor se ve en gran parte dificultada por la acción de los sindicatos reformistas que, al día siguiente de la toma del poder por parte del PASOK, acudieron a la invitación del Primer Ministro para firmar el pacto y el diálogo social como manera de salir de la crisis económica.

¿Fue invitado el PAME a ese encuentro?

Sí, pero no acudió ya que consideramos que cuando el gobierno habla de diálogo lo que pretende es recortar los derechos de los trabajadores.

¿Qué os separa de los sindicatos reformistas?

Además de su estrategia de negociación, están tratando de quitar la responsabilidad al gobierno para achacarla a banqueros y oligarquía internacional. Esa manera de diluir las responsabilidades de quienes están aplicando los recortes a los trabajadores es un enfrentamiento contra la clase obrera y así consideramos desde el PAME a esos sindicatos y a sus homólogos en Europa, el CES. Son organizaciones que hasta hace 20 años venían de una dinámica de lucha pero que perdieron ese carácter para asentarse en el diálogo y la paz social como única herramienta de negociación.

¿Cómo y cuándo nace el PAME?

El PAME surge a principios de los años 90 cuando se negocia el Tratado de Maastricht. El sindicalismo griego oficial se decanta por el diálogo social con el resto de agentes sociales, triunfando el frente conservador de estos sindicatos y olvidando la lucha. Entre los sindicatos clasistas surge el debate para estar fuera o dentro del nuevo panorama sindical que se presenta en Grecia. Es una situación en la que comienza la privatización de los servicios públicos y las medidas contra los derechos laborales. En ese contexto nace el PAME entre los sindicatos de clase.

¿Qué propone como salida a la crisis económica?

Hemos exigido el 80% del salario mínimo para los desempleados así como la congelación de sus hipotecas, la atención sanitaria y farmacéutica sin requisitos previos, el reconocimiento del periodo de paro como tiempo computable para el cálculo de las pensiones, la contratación masiva desde las Administraciones, la reducción de las horas de trabajo, la subvención a la juventud que comienza a trabajar o el trabajo estable para todos. Es la única manera que tiene el estado de garantizar la salida de la crisis sin que la paguen los trabajadores.

Pero, ¿cuál es el objetivo del PAME, la salida de la crisis económica o el derrocamiento del sistema capitalista?

No tenemos ninguna duda, nuestro objetivo es acabar con este sistema de explotación del hombre por el hombre. El sistema capitalista siempre ha generado cíclicamente sus propias crisis que siempre terminan con una situación peor para la clase obrera. Por eso nuestro objetivo es político, no es el reformismo. Pero también es necesario el frente sindical para dar una solución a los problemas diarios de los trabajadores, contra los despidos, por los salarios. Pero el PAME tiene un objetivo más a largo plazo

¿Cuál es vuestra relación con el Partido Comunista Griego?

El Partido Comunista de Grecia está haciendo un llamamiento a un movimiento político, social y sindical y está llamando a los trabajadores para afiliarse al PAME y para unirse a ese frente. Frente dirigido en estos momentos a desempleados y campesinos, con pretensiones antimonopolistas. Y todos ellos están convencidos de que la clase obrera tiene que ser la protagonista de esta lucha.

Cinco huelgas generales, manifestaciones, recortes a la clase trabajadora, ¿no son las condiciones para una revolución?

Hay condiciones objetivas pero faltan las subjetivas. Es una situación prerrevolucionaria pero los sectores más explotados no tienen confianza en las fuerzas que están más arriba y se necesita la existencia de un movimiento y de un partido con más fuerza. Y ese es nuestro objetivo y lo que intentamos hacer, pero debemos tener los pies en el suelo.

¿Hasta donde aguantará el pueblo griego?

En las manifestaciones participan miles de personas por los recortes de salario o la Seguridad Social pero no estamos preparados para hacer la revolución, aunque si lo queremos. La toma de conciencia va muy lenta y es uno de nuestros trabajos. Aunque nosotros somos socialistas, la clase trabajadora no lo es en su totalidad y en las elecciones también votan a la socialdemocracia. Pero estas luchas son una escuela para la revolución.

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