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“Miguel Hernández y el compromiso político”, carta a El País de Cayo Lara

7 octubre 2010

Tras la lectura de la crónica “Últimos escritos del poeta incesante”,  que Juan Cruz hizo el periódico El País el pasado martes 5 de octubre sobre la inauguración en la Biblioteca Nacional de la exposición que recuerda el centenario del poeta Miguel Hernández, cabría añadir alguna dosis de información relevante que se echa a faltar en la mencionada crónica, ya puestos a recordar…

Comienza el autor del reportaje diciendo que “era [Miguel Hernández], sobre todo, el poeta incesante; su vida, que la guerra truncó dramáticamente, estuvo signada por el amor, la amistad y los papeles.” Siendo todo ello cierto no deberíamos olvidar que la vida del autor de “Vientos del Pueblo”, también estuvo “signada” por su compromiso político. A Miguel no le cayeron encima la muerte y el olvido por una cuestión meramente administrativa o burocrática, y el propio Juan Cruz algo desliza al respecto en su crónica, “la exposición refleja bien esa contumacia de la censura franquista; no pudieron borrar al poeta”. No obstante, nada se dice en el artículo de la filiación comunista del “poeta incesante”, y es que sin ese dato se nos decolora una buena parte de la peripecia vital de Miguel Hernández.

“No podemos acabar con los horrores que Miguel Hernández, como tantos españoles y españolas, sufrió en aquel tiempo de sombras, pero sí podemos hacer justicia a su memoria, que es nuestra memoria” dijo en su alocución inaugural la vicepresidenta Fernández de la Vega. Ateniéndonos a esas palabras y a ese deseo de “hacer justicia a su memoria”, sería deseable que en esa memoria cupiera toda la memoria, incluida aquella que nos revela el número del carnet del Partido Comunista de España (120.395) de Miguel Hernández, y que se conserva en el Archivo de la Guerra Civil de Salamanca.

En el acto referido por Juan Cruz en su crónica, además de las autoridades (la vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega; la ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde), también se encontraban José Luis Centella, Secretario General del PCE, y Cayo Lara, Coordinador Federal de IU. Su presencia en la Biblioteca Nacional  no era meramente testimonial ni protocolaria, en absoluto, más bien se trataba de una necesidad que tenía como motivo servir de recordatorio a quienes albergan la tentación de interpretar la memoria como un hecho bipolar, y que en el caso que nos ocupa podría conducirnos a una segunda muerte del poeta.

“Nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio”, canta Serrat. Al final del homenaje que tuvo lugar el pasado septiembre en la Fiesta del PCE en recuerdo del poeta Miguel Hernández, sonó ‘Para la libertad’, esa gran adaptación musical de Joan Manuel Serrat. Y también sonó ‘La Internacional’, claro. “Ha sido el mejor homenaje a mi abuelo” confesaba su nieta, María José, “no es un acto hecho con interés. Él era comunista, el poeta del pueblo”.

Cayo Lara

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