Skip to content

El Caminante Obrero comenta su paso por La Mancha

4 diciembre 2010

Sacado de la extensa entrevista publicada en Rebelión.

Al día siguiente ya pude emprender camino desde Brazastortas a Puertollano, y mientras yo iba andando los compañeros Juan, Elías y Santiago fueron a buscar la sede de Puertollano para contactar con alguien. Faltándome 2 kilómetros llegaron los compañeros y Juan Manuel, del Partido Comunista, un hombre ya mayor, veterano, que se bajo del coche y se quedó en el arcén como petrificado, con las lágrimas saltadas, me abrazó y me llevó a su casa donde me trataron como si fuera un hijo más, su mujer, sus hijos, todos de pensamiento único como tiene que ser un trabajador, como tiene que ser, de izquierdas porque es la única voz. Me atendieron muy bien. Al día siguiente, de parte de la Agrupación me dio 200 euros porque dijo que a partir de ahora no me iba a encontrar ninguna sede y me pudiese alojar en alguna pensión.

De Puertollano tiré hasta Ciudad Real, creo, olvido las cosas, donde me recibieron los compañeros de Ciudad Real y me alojaron en un hotel, hotel Paraíso, y luego estuve con Pedro Mellado, con Mamen, dieron también más fuerza a la publicidad en los medios de comunicación, estuve con ellos charlando, hablando del tema, mentalizando, en todos los sitios donde he ido hace falta que se mueva la gente que está parada, y que el Partido, Izquierda unida, salga a la calle porque es la única esperanza que tiene el pueblo, y desde los despachos no se oye porque las paredes están muy acolchadas, sino sale a la calle esto va a seguir cada vez peor. Después de Ciudad Real salí hasta Fuente del Fresno.

El compañero Pedro Mellado fue para allá para ver el terreno y no había alojamiento allí, no había sede, entonces hablaron con la alcaldesa para que me dejaran dormir en un sitio y me dejaron en el Pabellón Polideportivo. Me llevaron agua, fruta y ya me lo dijeron. Llegué extenuado al ayuntamiento, por la tarde, fueron 36 kilómetros y cuando llegué al Ayuntamiento le dije al municipal que si le habían informado, me dijo que no sabía nada. Los compañeros habían dejado cosas mías ahí y le digo bueno déjeme hablar con la alcaldesa que es para dormir en el Pabellón, dice, bueno pero el Pabellón esta en aquella calle, era una calle muy larga, cuesta arriba, yo ya estaba muy mal, no podía ni estar de pie; después le dije que si me podían acercar, y el policía me dijo que si no había más remedio, yo le dije que si no había más remedio yo iría como fuera, pero se levantó y me llevó. Aquello estaba cerrado, allí no había nadie, al rato vino el encargado, un monitor deportivo, que me vio, me miró, no me dijo nada, abrió la puerta, y siguió con sus actividades. A los 15 minutos decidí levantarme y entrar en el Pabellón, y al ver que me levantaba dijo con usted hablo ahora, en voz alta, y yo me puse de pie, erguido y con las orejas levantadas como si, y ya se puso más suave, me dijo que sí, que iba a dormir ahí, pero que hasta las 9 y media o las 10 de la noche que no acabaran las actividades yo no podía ponerme a dormir, y tuve que esperar, me tomé un café en el bar de enfrente donde la gente que cuidaba el bar me cuidó también, solo me cogieron por la comida 5 euros, me dieron leche con cola cao para el día siguiente porque decían que me quedaba un recorrido muy duro, y me fui a descansar cuando me dijo el monitor que ya podía, le solicité la llave que me habían dicho que me iban a dejar pero no me la dejó.

Al amanecer del día siguiente fui a la salida de emergencia pero estaban bloqueadas y no pude salir. Salí ya tarde y tiré para los Yébenes, había un cartel que ponía 42 kilómetros, pero luego descubrí que había 3 más de entrada al pueblo y otros 3 para subir hasta donde estaba el hostal. 48 kilómetros y en el camino no había ni una gasolinera para poder rellenar agua. Llegué al hostal donde me había reservado Damián, de Izquierda Unida de Toledo, que había estado llamándome por el camino haber cómo iba. Allí descansé un poco, me quité los calcetines que estaban llenos de sangre, me curé los pies y me duché, y luego vino el compañero Damián a cenar conmigo, me organizó la ruta, me dijo por donde tenía que tirar hasta Sonseca, creo, donde ya me había elegido un hostal para descansar y estuvo llamándome, y de Sonseca llegué a Toledo donde me recogió el compañero Damián, allí estaba Jorge también del Partido Comunista, que estaba en una asamblea de alcaldes pedaneos, y me recibieron con mucho cariño, muchos aplausos, muy emotivo; allí estuve descansando con los compañeros. Al día siguiente se hizo una rueda de prensa, primero en la sede y luego en la oficina de desempleo, de donde hay unos vídeos grabados y no sale como los periodistas estaban llorando.

Seguí desde allí hasta Cabañas de la Sagra, pero ya tenía que tirar por caminos de ovejas y debí andar mucho, dar un rodeo muy grande. De Cabañas de la Sagra fui a Villaluenga donde los compañeros de Izquierda Unida me consiguieron un sitio en el que dormir y me dieron de comer. Desde allí llegué hasta Getafe, se me olvida algún sitio pero no recuerdo ahora el nombre, en Getafe llegue a un punto en el que no podía seguir… SIGUE

Anuncios
No comments yet

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: